Antiético el flirteo de profesionales con sus clientes a través de Facebook y otras redes sociales virtuales

En esta noticia sobre algo tan común como el ligue amoroso se reseñan los cuestionamientos éticos que surgieron en el Reino Unido a raíz de que ciertos médicos utilizaran la red social de Facebook para establecer contactos “inapropiados” con sus pacientes.
Sería interesante analizar si en cuanto a los profesionales de Puerto Rico sujetos a estrictas regulaciones éticas en relación con sus clientes, como los médicos y los abogados, dicha conducta de flirteo constituiría una falta ética.
Hay que recordar que la confianza que se desarrolla detrás de las puertas de consultorios o despachos legales entre los sujetos de la relación no los iguala en poder o influencia. Ante esta realidad, cada vez más, el ordenamiento jurídico promulga normas que se refieren a la desproporción entre el profesional –debido a sus conocimientos sobre la disciplina que ejerce, su prestigio social, etc.– y la persona que solicita sus servicios, típicamente vulnerable, desconocedora.
Las redes sociales cibernéticas como Facebook y Second Life magnifican y exponen a la luz pública situaciones impropias entre los profesionales y sus clientes que antes ocurrían en privado y hasta en menor escala. La esfera del deseo y la sexualidad se extiende hacia el ciberespacio debido a la facilidad de los contactos personales que se dan en los espacios virtuales.
No es de extrañar, entonces, que pronto veamos la aplicación de las disposiciones contra el hostigamiento sexual, los actos lascivos, la agresión sexual, etc. en el contexto de la Internet, aunque el sistema penal actual no lo contemple claramente. De lo que no cabe duda es que en el ámbito de la disciplina profesional, cualquier órgano regulador de la conducta de los miembros de los gremios podría ejerecr su potestad disciplinaria ante un caso como el de los médicos “ligones” británicos.
Por ello, no sería descabellado decir en este contexto que las licencias profesionales de los cibernautas no se desprenden de las personalidades virtuales de los médicos, abogados, etc. que acuden a esos mundos y establecen contacto con sus clientes actuales. Tampoco algo así como una advertencia futurista u orwelliana: “Professionals of the world, beware, even if you choose a virtual personality to communicate Big Brother is watching!”.
Manuel Clavell Carrasquillo
Disciplinarium
Popularity: 26%
